Eligere Bonum

¿Cómo tomar decisiones moralmente correctas?

En nuestra vida diaria, como esposos, padres, hijos/as, trabajadores, estudiantes, ciudadanos… tomamos decisiones. Nuestras elecciones nos afectan no sólo a nosotros, sino a las personas de nuestro alrededor. Son decisiones personales; que conllevan responsabilidad. Todo lo que hacemos tiene una consecuencia. No existe decisión – ni la más pequeña- que no conlleve algún grado de responsabilidad.

¿Qué nos enseña nuestra fe católica sobre las decisiones? ¿Tenemos un código moral? ¿Existe forma de saber si lo que estamos haciendo / pensando / omitiendo es bueno o no?

La respuesta es ¡Si!

¿Como? Bueno…. aquí viene la parte compleja. Necesitamos estar formados. Espiritualmente formados. Le damos mucha importancia a la formación académica o profesional, el tener una buena educación, pero ¿que tal la formación de nuestras almas? Nuestras vidas son muy importantes y necesitamos tener una formación espiritual sólida para aplicar estos conocimientos en nuestras decisiones cotidianas. Es de vital importancia que alimentemos una buena conciencia para poder tomar buenas decisiones. Suena fácil, y lo es, si estamos comprometidos en conocer nuestra fe de manera de estar seguros de ir por el camino correcto. Es impresionante pero muchas personas no tienen idea sobre lo que está bien o lo que está mal. En nuestra sociedad hoy en día muchas cosas parecen relativas: no son ni buenas ni malas, sólo depende de nuestro punto de vista. Esto no está bien. Las cosas buenas y las cosas malas son buenas y malas respectivamente, me guste o no.

Para tomar buenas decisiones necesitamos seguir la Verdad. Y la Verdad tiene un nombre: Jesucristo. El dijo “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. De forma que, las cosas son buenas no porque yo piense que así son, o porque tenga una buena intención, sino porque no se oponen a Cristo. De ahí que mi conciencia debe estar alineada con Su Verdad, para que mis decisiones sean moralmente buenas.

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